lunes, 8 de marzo de 2010

El silencio más Audible.


Desde la piedra se escucha el silencio más audible de los vivos y los muertos.


Espíritu herido de savia dormida.


Cantando el vientre de su tierra herida.


Arde en fuego.


Su llanto no dormirá jamás.


Piedra que funde mis ojos con su dolor.


Noche de luna partida en sus costados.


Perros de la noche saltan, sobre el cielo.

La quieren alcanzar.


Escucho entre las ramas los ecos.

La tierra emana ese sonido de tus manos.

Que luchan sobre los huesos que se van quedando en el camino.


El polvo del tiempo.

Se te pega en la piel, y despiertan todas tus vidas.


Mis vidas cuando escucho esta canción.


¿Como no sumergirme.

En tus dolores?


Piedra amada.


Donde dormiste.


Donde ardió el fuego de tu amor.


Jamás ruinas.


Si se levanta tu espíritu.

Si lo grito a mitad de mi vida y de mi camino.


Aquí y allá.


Bailare en la sombra y en la luz.

Con la misma fuerza que se levanta desde mis tobillos.

Y todo este perfume viene de tus manos.


Jamás dormidas.


Dormido solo el abrazo de la noche.

Que no se puede ir si te encuentra.

Cantando sobre la piedra.


Piel de sombra y carbón que besan los espíritus.


Desde que no estas…ojos negros.

De maldiciones y fuego.


Tu calor respira la piedra.

Antigua herida que te nombra todas las noches.

Antigua herida, que despierta también mis maldiciones

Desde el silencio que anido,

Desde el silencio…mas audible para los muertos y los vivos.




1 comentario:

Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.