sábado, 20 de febrero de 2010

No espero respuestas.

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Me pregunto… si no es temprano para amar.

Si no es tarde… para olvidar.

… O para dejarnos.

No se si tendrás suficiente papel periódico.

Para envolverme y dejarme en una bolsa negra.

Del lado de afuera de tu puerta.

O mejor…

Me sacas una fotografía en escala de grises.

Y me conviertes en recuerdo.

Solo si soy recuerdo, me olvidas.

Me pregunto.

Por que las puntas de mis dedos

Tienen estas marquitas.

Después me acuerdo

Que toque la guitarra todo el día.

Me pregunto,

Porque me paso el día… preguntándome tonterías

Que respondo en silencio, con sonrisas mal fingidas.

(Me sonrío a mi misma, porque no me quiero lastimar)

Me pregunto, si es temprano para amar.

Para hacer algunas promesas.

Para regalar algunos secretos.

Me pregunto, porque los mosquitos prefieren morder mis nudillos.

Y no mis hombros.

Y no mi cuello.

Solo los nudillos de mis dedos.

No se porque tengo este vestido de flores.

Porque no me puse,

Una remera enorme, y me metí en la cama.

A pensar como olvidarme.

No se porque te pienso.

Y no se porque cuando te pienso

Un a de mis manos va a mi cabeza,

Y la otra va directo a mi estomago..

Mientras mis ojos bajan a mi pecho

Y luego se pierden en la altura.

Me pregunto, si abra golosinas que lleguen al alma.

Me pregunto…. nada mas no espero respuesta…

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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.