lunes, 15 de febrero de 2010

Con estos dolores

Con estos dolores no se puede hacer dulces.

Ni pasteles, ni ensaladas.


Son dolores que golpean

En el fondo del paladar.


Amargos.


Te haces fruncir el seño.

Las manos.

Buscan la fuente de la herida.

Pero solo convocan al aire.

El dolor esta en el aire.


Desde el huerto,

Los tomates aun verdes gimen.

Las plantas se están secando desde sus raíces.

Las hojas se arrugan.

La muerte

Asoma desde la base de los tallos.


Ellos aun están verdes,

Pero no se asustan.


Con estos dolores,

No se pueden hacer jugos.

Son ácidos,

Espesos.

Y se sienten en la punta de la lengua

Como un sabor de tornillos fundidos.

Pica el acido del hierro,

Sobre los sentidos.



Desde el suelo,

Una hormiga.

Avanza fiel a sus círculos y sus ritmos.

Lleva una hoja cortada del huerto,

Donde los tomates.

Ya están dormidos.

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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.