miércoles, 12 de mayo de 2010

Simples XI

Si no me oyes hablar, pero mi voz te envuelve en el aire.

Sonríe, te esta susurrando mi alma.

Si no me ves, ni me escuchas, ni sabes en que sitio de la tierra esta mi cuerpo.

Ni a que nube vuelan mis sueños.


Cierra los ojos, abre el cielo de tu cuerpo.

Deja emanar el perfume de tu espíritu a la luz de tu silencio.


Me veras desde tu cielo.

Directo a mi cielo.

1 comentario:

  1. cada noche cierro los ojos... por el sueño

    pero de dìa me lo paso caminando con los ojos cerrados... aunque tabièn sea por el sueño, aprovecho en ambos casos para ver un poco màs allà de las nubes de mi conciencia... para ver el azul del jabòn... digo, del cielo

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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.