martes, 11 de mayo de 2010

Aun sigo aquí.




Si me aburrí de estar muda

Y ahora quiero gritar

Si ya no se acercan los peces del aire a mi lago.

Si crecen zapatos en las enredaderas,

Crecen corbatas en las escaleras a los balcones.

Pero se hizo difícil de ver un jazmín en los ojales.

O en los peinados.

Ya no existen las libélulas.

Ni la desnudes de piernas por frases de rocío.


Si se seco la angustia en los portales.

Si mastique tu rostro por la mitad.

Si quebré el llanto esta mañana.

Y lo envolví en un papel de celofán.

Si tome un florero, para tus manos.

Y cosí un trozo de la noche a mis labios.


Aunque la luna bese húmeda y blanca.

Aunque la luna sonría en plena mudanza.

Aunque me mires desde mis hombros.

Aunque lastime la despedida.

Siempre es bueno partir.


Quiero callar la noche desde tus manos.

Cubre mi rostro,

Por las dudas me de miedo morir.

Llévame a tu boca.

En el crepúsculo de tu duda.

Llévame a tu boca a mitad de la noche


Veras que me nace un sol del pecho por ti.


Seré más blanca en la bienvenida.

Seré mas rosa en tu guarida.

Seré más mujer solo por ti.

Seré otra vez una india inquieta.

Corriendo descalza por las estrellas.

Saltando los charcos de un día gris


Toda la desolación cabe en una página.

Todo el dolor en una espina.

Toda la certeza en una mirada.

Una que nunca llego hasta aquí.

Y si después de la noche muda.

Vuelvo a gritar esta agonía.

Es porque no he podido morir.

No te enfades conmigo mira que lo intento.

Me suicido con todos los verbos

Pero al terminar de escribir aun sigo aquí.


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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.