domingo, 20 de febrero de 2011

A veces quisiera... ay como quisiera.

Como quisiera... que me soñaras desde tus manos oníricas de la bienvenida dando brincos de duende invisible hasta el portal sensible de mis labios

Para volver desde el puerto de espejismos desmayados en los antiguos arcos
Pero no me alcanzan las naves de mi locura para transportar mis sonidos
desde la oscura cueva de mi tristeza al viaje increíble por el sendero que rodea este lago

Mientras amarillos lazos desde el cielo al centro profundo
Me ayudan a reafirmar que  no creo en el arriba, desconfió del abajo
Mientras mis pies sigan  sostenidos en esa nube que me aleja del asfalto


... y esto solo es un juego absurdo de ultima hora del día
Para volver a ser parte del sonido de la lluvia, de la sombra en las ventanas
Del reflejo de la luz entre los árboles
Imágenes proyectadas desde mi locura, juegos del día, distracción del espíritu ermitaño

Subo a  la colina
bajo desde las ramas quebradizas, de vez en cuando me como un durazno
Las naranjas me miran sorprendidas, los limones no saben si me quieren tanto

Me despeino en la huida, las cintas de mi cabello siempre aferradas al lago
intento volar pero caigo, intento saltar pero me entretienen los peces que juegan a ser  pájaros

yo sueño que me olvido los dolores que me dejaron los antiguos magos
Hago este ultimo conjuro bajo este árbol de los descuidos, que me lleva otra vez junto a tus pasos

Nos hacemos compañía, o me mejor nos olvidamos?
Es claro el ritual a seguir, están marcados los silencios y los sonidos
Desde el infinito plano de tu rostro y mi rostro, el paisaje es una gran pista de aterrizaje
Para todos los sueños que se habían escapado


Yo sueño que me olvido mis temores
Pero mis temores aprenden el camino a casa
Los miro y me veo en sus ojos y comprendo que lo mas terrible es no vivir
Por vivir atemorizada
Me saco este cuerpo
Tomo mi espíritu
Y trato desesperadamente de ser una con el alba.

2 comentarios:

  1. Un placer leerte, Sabina. Tus palabras cuentan, envuelven, incluyen, muestran… Es bueno tener siempre algo que preguntarse, que alcanzar, algo que querer.

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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.