viernes, 17 de febrero de 2012

...un paisaje diferente

Cuando no tengo rostro soy el ave que imprime de vuelos el aire
Entonces la poesía nace mientras despierto y descubro que otra vez  ha llegado el alba.

Siempre la selva se rebalsa y de sus forman caen cientos de arboles que van a parar a mis ojos
Algunos jaguares, algunas flores venenosas de dulce aroma y colores radiantes

Cuando no tengo nombre mi piel se parece al cielo y puedo ver como en mi superficie vuelan las naves, los globos aerostáticos, hermosos cometas, y cohetes espaciales, más allá… en mi profundidad las estrellas mueren y nacen las galaxias

Siempre que me siento morir vuelvo a las letras y me invento una vida nueva, un paisaje diferente, miles de puertas y ventanas abiertas, algunos niños en los jardines jugando en los columpios de los arboles.

Esta noche no voy a lamentarme,  al no poder aullar desesperada prefiero morder mi labio y guardar silencio.

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Si de verdad me leyeras, si de verdad comprendieras la esencia de mi ser... sabrías que estoy aprendiendo que hay palabras que no se deben decir... hay momentos en que se debe guardar el corazón en su cajita de perfumes hasta el próximo invierno. Son como esas cosas del cuidado de las plantas y del jardín que nos ayudan a mantener la fe en nuestros sentimientos.
Si mi espíritu no ha podido florecer aún en esta tierra, lo mudare de este cielo a cielos nuevos. A un lugar donde las nubes no sean de tormentas o silencios.

Hay muchos libros de silencios y hay muchos libros de sueños que aguardan en los estantes, quizás es hora de que los lea, o que los beba como el néctar que me ayude a sanar de tanta mala suerte en mi corazón y en mis ideas.

Mi alma espera en los arboles, algún día la encontraras. Pero si la recuerdas, dile de esas palabras mágicas y veras como se acerca.